Se ideó para ser una parte del bosque de Soignes, en 1862 por un alemán establecido en Bélgica. El diseño del bosque se le encargó al arquitecto Edouard Keilig, (Saxe, 1827) tras ganar un concurso. Este espacie modelado al estilo inglés del siglo XVIII, imita la naturaleza y se caracteriza por una irregularidad en la concepción de plantaciones y caminos. Esta irregularidad ofrece puntos de vista y perspectivas muy variados.




